Encarnación Solís:

Caso real de otoplastia o cirugía de oreja

“Todos los complejos que tenía, toda esa angustia, el sentirme distinta, se me ha ido. Ahora estoy feliz”.

Encarnación nació con una oreja distinta y la solía esconder bajo el pelo, solo usaba diadema y estaba deseando hacerse otro tipo de peinados. Una compañera del trabajo le habló de la Dra. Durbán, así que cogió cita y fue a verla a la consulta.

“La doctora me explicó con detalle todo el proceso, lo que me tendría que hacer, lo que me iba a doler, cuando me despertara como me iba a sentir, la anestesia que me iba a poner… ”

No encontró en su familia la comprensión que ella esperaba, pero la Dra. Durbán la apoyó, así que no dudó en ponerse en sus manos. Durante la intervención no notó nada, porque entre broma y broma se quedó dormida y cuando despertó, ya estaba operada. Tampoco sintió molestias ni dolor.

El postoperatorio lo recuerda con normalidad y siempre muy arropada por la doctora.

"Me he operado de una oreja. Mi familia no lo comprendía y la doctora me entendió como mujer"

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